Spot sobre derechos de personas con discapacidad psicosocial

Discurso pronunciado por el director del Proyecto Dignidad, durante el evento de cierre del 13 de septiembre de 2012.

A raíz de las prácticas del proyecto Dignidad, creo oportuno señalar apenas un tema de reflexión sobre las actividades implementadas. Más de lo que conjuntamente hemos hecho – los resultados están a la vista y hay que celebrarlos – es preciso pensar el como lo hemos hecho.  Quienes han tenido la paciencia de trabajar conmigo en el proyecto durante estos 24 meses, conoce bien la importancia meticulosa que le hemos dado al pensar, estudiar y analizar los procesos que hemos desarrollados. Y como mejorarlos a partir de mañana.

Cuando trabajamos con sectores sociales y económicos particularmente vulnerables, caracterizados por la pobreza, la falta de oportunidades, la negación de derechos, equivocarnos es un lujo que no podemos permitirnos, sobre todo cuando armados con las mejores intenciones, nos proponemos intervenir directamente. Intervenir para mejorar la situación, contribuir a las superación de injusticias, atentos a non crear ilusiones o alimentar expectativas optimistas hacia las personas más débiles por qué una vez incumplidas, empeoran el cuadro que queremos mejorar. Y para eso, la necesidad de aprender a medir los progresos realizados.

Es el único modo que conozco, el pensar sobre la práctica para adquirir más eficacia; a este ejercicio deben necesariamente participar todos; de forma contraria el ejercicio es parcial y las conclusiones incompletas.
  
Michael Jackson decía que estudiaba los grandes para ser más grande; estudiaba obsesivamente sus ídolos: Fred Astaire (bailarín coreógrafo, cantante y actor) y James Brown (cantante bailarín y actor, el padrino del Soul). Aprender de las practicas es una frase muchas veces repetida y banal, pero no siempre lo conseguimos, a veces no disponemos de las herramientas adecuadas, surgen otras actividades y otras prioridades, no hay tiempo y se escapan aprendizajes importantes.
En fin, en estos minutos quiero señalar el método de trabajo que ha caracterizado el Proyecto Dignidad; me refiero a la construcción colectiva, donde las distintas organizaciones, las personas en situación de vulnerabilidad, los emprendedores, los técnicos, los funcionarios y militantes pro DDHH han contribuido con su experiencia e inteligencia, intercambiando las dificultades operativas (que muchas veces son comunes) y sus puntos de vista. Los avales institucionales del INADI y de la Comisión Nacional Asesora para la Integración de las Personas con Discapacidad – CONADIS, y de las demás organizaciones de la sociedad civil, nos llevan a una consideración: esta condición, la construcción colectiva, nos ha demostrado una vez más de que este - sobre todo este - es el camino; debemos afinar mejor los aspectos metodológicos: objetivamente, puede resultar más simple y rápido avanzar sin consensuar todos los aspectos que comporta una colaboración bilateral o multilateral: elaborar las metas, la planificación de las actividades y como llevarlas adelante, que se traducen en reuniones a veces largas y que parecen poco útiles.

Cuando digo que debemos afinar mejor los aspectos metodológicos, me refiero a que las modalidades que utilizamos para lograr un determinado objetivo (la metodología que decidimos profundizar) son cuestiones estratégicas que inciden positivamente, o no, en la sostenibilidad en el tiempo, de los resultados obtenidos. Por experiencia y por convicción, no veo alternativas a la participación plena y concreta; esta se traduce en una oportunidad privilegiada en búsqueda del éxito de nuestro trabajo, dictada por la necesidad de aprender a hilvanar entre un saber y otro.

La Convención ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad, y la Ley Nacional de SM en particular, establecen desafíos muy ambiciosos para toda la sociedad y bajan líneas de trabajo –no solamente para el sector específico de la salud - a los cuales podemos dar respuestas si tenemos la inteligencia no solamente de respetar idealmente, sino de convocar, valorizar y saber aprovechar, en una síntesis virtuosas y necesaria, los distintos saberes y competencias.

El empeño cívico, político e ideológico en favor de los DDHH, debe ir de manos dadas con la eficacia y eficiencia de los medios que utilizamos para superar las injusticias que solemos denunciar a viva voz.        
A este propósito, permítanme otra citación; en una revista que recientemente me prestó Noelia - Los Inrockuptibles - leí una frase que me divirtió: antes fue Michael Jackson, ahora Patty Smith, que en una entrevista afirma que (…) Solo se puede ser arrogante de joven. Después de cierta edad, esa actitud roza la estupidez. Es obvio; la realidad en la cual estamos empeñados es compleja, y solos no alcanza.  
El Proyecto Dignidad se ha impuesto 3 áreas de trabajo:

1. acceso al sistema de justicia, al ejercicio de derechos así como su participación de las personas con sufrimiento mental en la formulación y monitoreo de Políticas Públicas y marcos regulatorios de Salud Mental,

2. elaboración de herramientas operativas para la inserción laboral de personas en situación de sufrimiento mental, teniendo como referencia el fortalecimiento de las empresas socio-productivas.

3. organizaciones representativas de la sociedad civil, organismos públicos y las personas con sufrimiento mental, implementan prácticas de trabajo orientadas a la promoción, divulgación y aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

 

Los kits didácticos que hoy se entregan, sirven para hacer más contundente la agenda de las organizaciones en su empeño constante en favor de los derechos de ciudadanía, acceso a la justicia, al trabajo digno y remunerado, a una vivienda, para todos lo sectores desprotegidos de la sociedad y en particular para las personas en situación de vulnerabilidad psicosocial. Coordinar el Dignidad y la elaboración de los materiales didácticos que repito, han sido construidos en conjunto, ha sido para todos nosotros una inmensa satisfacción y una garantía de calidad del trabajo. De los Kits didácticos hablarán con más propiedad Noelia Prieto y Diego Rodriguez, que han coordinado con mucha eficiencia y pasión los trabajos; los Kits contienen:

 

• Cartilla de derechos
• Texto Convención ONU
• Ruta de inserción laboral
• Programa de monitoreo empresarial
• Kit productivo: caja chica + control inventario + pago de salarios + modelo pare armar un plan de negocios
• Ilustraciones de las guías socioproductivas de cada una de las empresa creada y fortalecidas
• Spot por los derechos.


Eficiencia y pasión que nos han permitido desarrollar también iniciativas no previstas en el texto del Proyecto Dignidad: cito brevemente la Muestra fotográfica ART. 27, inaugurada en el Centro Cultural Borges aquí en Capital, y en la Casa de la Cultura en Resistencia. La participación al Congreso de Psiquiatría de este año. La conformación de la Red de Empresas  Socioproductivas Responsables, en la cual se han asociado otras empresas sociales, que a partir de la identificación de las debilidades comunes, se organizan mediante intercambios y encuentros de capacitación con expertos para superarlas.

Formalmente el Dignidad ha iniciado el 31.08.2010, finalizándose el 31.08 pasado, 24 meses. En este periodo de tiempo, ha sido promulgada la Ley Nacional de Salud Mental, que ha abierto nuevos escenarios, llamándonos a todos a ser facilitadores de su implementación.   

Termino:

Nuestro reconocimiento a la Delegación de la Comisión Europea en Argentina, por qué ha sido mediante  el "Instrumento Europeo para la Democracia y los Derechos Humanos: Programa de apoyo a Argentina", que el Proyecto Dignidad ha podido transformarse en una realidad operativa y cívica.

 

Costo total de la acción EUR260000

Importe solicitado a la CE EUR195000

% del coste total 75 %

 

La contribución del 25% ha sido repartido entre el CISP y el CELS.
Quiero agradecer principalmente a la organización ADESAM, al PREA, al Director Julio Ainstein del Hospital Estévez, a Redi, al Frente de Artistas del Borda, a Mejorando en Comunidad, a Freddy Pintos, a Roxana Amendolaro, a Erika Almeida, a Eduardo Basz, a APUSSAM, a la Biblioteca Nacional.  Al CELS, al CISP, a todas las y los colegas que han trabajado y colaborado en el Dignidad, a los emprendedores de la Cooperativa El Bolsón, a la Casita de Medio camino de Resistencia, al Centro Cultural Libremente, a Mora Medici, a Milena Arancibia. Mi reconocimiento personal y una profunda admiración a los y las emprendedores/as de las empresas, que han tomado el Proyecto Dignidad como una oportunidad de ciudadanía y autonomía.